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Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:12

La Semilla que Crece

Texto clave: Marcos 4:26-29 y Juan 3:8.

Introducción.

En esta parábola, se describe el Reino de Dios como misterioso, imposible de interrumpir, y su inevitable crecimiento. Note que aun

cuando duerme el sembrador, la semilla sigue creciendo, dando a entender que el crecimiento es de Dios. Se puede observar el

poder misterioso de la semilla. Así también la palabra de Dios tiene poder misterioso. Esta parábola es similar a “La Semilla De

Mostaza”.

El misterioso poder de la semilla.

Se puede observar el poder misterioso de la semilla. Una semilla que no se mueve, que está seca, que no tiene vida aparente,

repentinamente crece sin que se entienda bien su complejo crecimiento. Solamente Dios entiende completamente como esas

moléculas danzan y se entrelazan para causar el crecimiento. ¡Es curioso como una semilla muere para que de ahí salga una planta

que produce muchas semillas! De una semilla café, amarilla, o negra salen hojas verdes y vegetales rojos, cafés, amarillos, morados,

verdes, y blancos. De las semillas de flor salen flores de todos los colores del arcoíris, y así mismo, de los colores del arcoíris, está

pintado el Cielo celestial (Apocalipsis 21:18-21). ¡Cuan grande y misterioso es el poder de Dios!

Reflexión 1. Mi jardín.

El misterioso poder de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios es misteriosa, ya que no se sabe cuando toma raíz y florece en las personas. La palabra de Dios es como el

viento, que no se sabe donde empezó, ni donde termina. Solamente sabemos que pasó entre nosotros. De igual manera, la Palabra

de Dios no se puede interrumpir, porque es como un gran ejercito en marcha. El crecimiento del Reino de Dios es inevitable, y por eso

decimos, “Venga tu reino. Hágase tú voluntad”.

Reflexión 2. Los misterios de las semillas.

Dejan de existir para dar vida…

De una semilla pueden salir docenas, o cientos, y hasta miles de semillas…

No se mueven ni respiran, pero tienen vida…

Son pequeñas, pero crecen cientos o miles de veces su tamaño…

La semilla no se parece a la planta, pero siempre sabe como formarla…

Himnos: Cuan tiernamente hoy Jesús nos llama; Donde nace la flor.

Pensamientos Finales.

El poder de la Palabra de Dios transforma nuestras vidas. Nos moldea hacia criaturas más cercanas al Reino de los Cielos. Así como

la semilla brota y crece sin que sepamos cómo, también así Dios obra en nuestras vidas sin saber cómo sucedió. Lo que sí se sabe

es que al igual que una semilla que brota, crece, y produce semillas, así también es todo aquel en quien Dios obra, porque tal persona

tendrá fruto espiritual. Y después viene la cosecha, en el día que Dios tomará lo que es útil y suyo, y después arrojará lo que no sirve.

¿Es usted una semilla que crece para Dios? Haga hoy a ese Dios de maravillas y misterios su Dios.